Artificios

En la medida que la obra de Luis Morales avanza se hace más potente su credo en la digitalidad. A nivel internacional, los artistas más destacados de la fotografía artística han sido los que comprenden totalmente la diferencia conceptual entre fotografía analógica y la digital. Lo analógico por realizar sobre el papel emulsionado unos movimientos semejantes al mundo que captura es opuesto a lo digital que recibe una información que vierte en una fórmula matemática. Indudablemente lo analógico también puede ser manipulado en el cuarto oscuro, pero la velocidad y agilidad que permite lo digital es sin precedentes en la historia de la fotografía. Artificios no elude las posibilidades técnicas de la imagen, las utiliza para acentuar sus intencionalidades y hacer visibles sus conceptos. Si comparamos la imagen inicial en cámara con su resultado final después de todo el proceso de edición, no hay efectos sino reflexión, no se suma o se resta luz por simple divertimento, lo que vemos con los cambios formales que se van introduciendo es el pensamiento visual que brota, la forma buscando el contenido adecuado para decir lo que se tiene que expresar, y un resultado final que ha hallado el momento más estable entre las opciones consideradas.

Artificios no pertenece a lo que se ha llamado “fotografía pictórica”. Eso sería un retroceso al pictorialismo de principios del siglo XX. Cada una de las obras es la búsqueda de una imagen digital, separada ya de la inútil comparación entre pintura y fotografía. Afrontando todo el poder que la tecnología le brinda, Luis Morales se embarca en la búsqueda de una obra netamente fotográfica, lejos de concesiones a los elementos que se han identificado como pictóricos. Y lo fotográfico es agregar humanidad a la alta resolución que permiten los lentes actuales, no dejar que la imagen se pierda en un detalle irrelevante a la mirada cotidiana, ir a la búsqueda del color que el ojo humano puede ver, encontrar el equilibrio donde la forma permanezca en el espectro de lo humanamente visible. Como usando un guante que se desliza por la pantalla editora, la obra anula las discontinuidades, elimina las fisuras, funde los cortes, para lograr un campo ocular donde el ojo vaga a placer. Lo que se busca no es la animación sino la quietud, no es el montaje de fuentes diferentes, sino hallar la manera de asentar, de apaciguar la imagen para rescatarla de la visualidad exacerbada del mundo contemporáneo.

La fotografía digital contemporánea ha encontrado en los “espacios delirantes” de la posmodernidad sus motivos centrales: inmensos “no lugares”, sorprendentes extravagancias de lo publicitario, ostentosos sitios inhumanos de opulencia vergonzosa. Artificios, en otra dirección, se refugia en lo que nombraría como el espacio sereno de un inédita escena que despide con genuinas imágenes la sociedad industrial que ha perecido ineluctablemente. El pesado objeto industrial acorralado por la invisibilidad de la informática, deja caer sus despojos sin orden ni concierto. Pero ese caos es precisamente la inspiración de esta singular serie. Con elaborada paciencia, Luis Morales encuentra coherencia donde reina la diseminación, potencia donde nada funciona, belleza donde se desparrama el desecho y espacio donde no se puede hablar ni de sitio, ni lugar. No se trata de embellecer el mundo industrial como hizo la Nueva Objetividad alemana de los años veinte del siglo pasado, y que tanto criticó Benjamin, es preciso notar que se trata de sus escombros.

La deconstrucción nos ha enseñado que lo que tiene importancia secundaria, lo que aparece como suplementario, marginal o residual, a veces tiene un interés capital para guiar nuestras estrategias de conocimiento. En el discurso visual, esto equivale a lo que la obra de Luis Morales logra. En estos fragmentos visuales, detritos de la sociedad industrial, quedan deconstruidos los sueños de una modernidad terminada. Destruyendo todo principio jerárquico como maniobra deconstructiva, todo yace desparramado. Con la mentalidad abarcante del taxidermista, Artificios va conduciendo estos restos a un potencial expresivo que solo puede estar mediado por lo bello. Y como lo bello la obra nos lo plantea en los desperdicios, ahí es donde va apareciendo lo sublime.

De todas maneras son las ruinas de una era. Y la ruina siempre ha inspirado el arte de diversas épocas, desde el siglo XV hasta hoy. El Renacimiento indagaba la ruina de la Grecia clásica para al menos imaginar ese mundo pasado, el Neoclásico no se contentó con la ruina, reinventó las formas de esa Antigüedad. Ahora nos gustan las ruinas por su carácter informe, por su permanencia milagrosa, por su simulación, por su carácter de archivo. Artificios nos propone la ruina industrial con la serenidad de un bodegón de Zurbarán, el espacio vacío de una naturaleza muerta de Sánchez Cotán, o la calma de un Cézanne. Ese espacio negro que campea por toda la obra, no se puede prestar a equívocos, no es un fondo, es realmente un espacio vacío e infinito, una oquedad que el ojo trata de dimensionar en su desesperado intento de medirlo. Hay una ruina de la naturaleza que nos la muestra Caspar David Friedrich en su imponente Naufragio de 1824. Ahora ya no se trata de una naturaleza, sino de la ruina de objetos hechos por el hombre, de los Artificios que se despiden de nosotros con su inusitada belleza.

Por
Luis Fernando Valencia

Luis Morales
Egresado de la Universidad para Estudios de la Salud CES, como medico y cirujano plástico por el hospital Barata Ribeir Rj Brazil. Estudio fotografía en el International center of photography.
Su obra nace  a partir de reflexiones sobre el espacio y las distintas relaciones de este con lo humano. Utiliza la fotografía como medio.

Expone individual y colectivamente desde 1995. Ha realizado múltiples exposiciones, entre ellas se destacan las realizadas en la galería Nadar en Tokyo (2009) y la invitación a la III bienal VentoSul de Curitiba(2006). Ha realizado proyectos individuales con relación al espacio en la Universidad Nacional sede Medellín (“Transito” 2009), Sala de Arte Suramericana (“Prosthesis” 2009), Alonso Garcés Galería (Ipsofacto 2004-Clima Cero 2005- One Woman 2006- Constructo 2010) , Games of desire 2014), The Merrin Gallery en Nueva York (The end of space 2013) e invitaciones colectivas a muestras internacionales ( Cinco miradas Colombianas en Japón, XI Salón de artista Centro Occidente, 40 Salón Nacional de Artistas). Su trabajo como artista hace parte de varias colecciones publicas y privadas.

Individuales

2013
The end of Space.The Merrin Gallery (New York-Estados Unidos)
2010
Constructo. Alonso Garcés Galería
2009
Espacio expandido. Tercera Bienal de Curitiba, Ventosul.
Transito. Sala de Arte Contemporaneo , Nadar Gallery
2008
Fotología 5. Alonso Garcés Galería(Bogotá)
2006
One Woman .Alonso Garcés Galería
2004
Ipsofacto. Alonso Garcés Galería (Bogotá)
2000
Visión. Museo Universidad de Antioquia
1997
Retratos. Museo Universidad de Antioquia
1995
Trabajo reciente. Museo Universidad de Antioquia

Colectivas

2014
Protesis. Games of Desire
2011
Testimonio y Visión . Fotografica, Bogotá.
2008
Escenarios emocional. Foto España (Madrid). Blanca Berlin Galería
Cinco Miradas Colombianas en Japón. Museo Universidad de Tokio
2006
11 Salón Regional de Artistas  Museo de Arte Moderno (Medellin)
40 Salón Nacional  de Artistas.Museo de Arte Moderno (Bogotá)
2005
Clima Cero. Alonso Garcés Galeria (Bogotá)
Segundo Salón de Arte Bidimensional. Fundación Gilberto Alzate Avendaño

 

Luis Morales con su última serie “Artificios” es la primera exposición en la nueva sede de Plecto Espacio de Arte Contemporáneo en el barrio Conquistadores de Medellín que se abrirá el próximo viernes 29 de mayo del presente 2015. Con una construcción de destacado valor arquitectónico, diseñada por el arquitecto Víctor Sierra, la obra de Morales ha sido especialmente ejecutada para este espacio que en buen momento se abre en Medellín. Todo concebido por Liliana Hernández, su directora, que desde el 2012 ha realizado exposiciones con su curaduría y con una importante capacidad de gestión que la ha conducido a esta espléndida sede. Esta nueva etapa de Plecto contará con un Comité Asesor Curatorial, encargado de garantizar la alta calidad de sus muestras y la selección de los artistas que se presentarán. Luis Fernando Valencia es el curador de esta muestra inaugural y el presente texto ha sido escrito especialmente por él para este singular acontecimiento del arte colombiano e internacional.

 

 

5 Junio, 2015 | Filed under Anteriores, Exposiciones.

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