Una cosa es otra cosa

Entrevista a el artista Daniel Gómez por Liliana Hernández

Liliana Hernández: ¿Entonces el papá empezó a ser tipógrafo en la década de los 80 antes de usted nacer?

Artista Daniel Gómez: No el antes de irse de la casa… porque mi abuelo era sastre, pero era muy apasionado con los partidos políticos, en esa época era la ANAPO, era un ANAPISTA y ahí conoció un señor al que le dijo “vea ahí esta este hijo, póngamelo a trabajar, entonces el ahí aprendió el oficio de tipógrafo, ya después fue que se fue a recorrer como hippie en los inicios de los 70´s, a recorrer el país y si, en esa época apenas estaban saliendo los hippies.

…Y ya después el con el tiempo en medio de toda es vida se reintegró nuevamente, pero él ya había aprendido el oficio del tipógrafo y se integró en los años 80´s.

LH: Pero ahorita estabas hablando, que entonces él desempeñaba el oficio de tipógrafo, pero de una manera tan precisa y perfecta que…

DG: Que se dio pie para convertirse en un falsificador, yo me acuerdo que eso llegaba en esa época gente, que uno veía que tenían plata, gente misteriosa y le hacían sus encargos, en esa época yo no sabía que era lo que hacía, simplemente veía que mi papá era con una devoción en lo que tenía que hacer, y entonces ahí es donde viene la historia que ya después él me cuenta que “Llega un cliente y le dice que necesitaba hacerle un encargo de un sello pero que no lo necesitaba parecido, que lo necesitaba era igual” y mi papá se lo hizo igual.

LH: ¿Era sello o una firma? ¿O de qué?

DG: Era…. Un sello era para darle legalidad a un documento, ya sea pasaporte, yo me acuerdo que también en esa época era como mucho los pasaportes lo que más se acostumbraba como falsificar, documentos también como valiosos, que le permitía me imagino.

LH: ¿La suplantación de la identidad?

DG: Correcto

LH: Esa historia retorna al más allá del objeto, y es lo que realmente relaciona la intención de tu propuesta y de la actual exhibición, Una cosa es otra cosa.

DG: …y fíjese que eso es lo que yo hago hoy en día, yo lo que hago es que tomo un objeto, pues hay unos que tienen una transformación, pero hay otros que siguen siendo lo mismo pero ya son falsos, prácticamente, pero aquí lo paradójico es que a veces el objeto falso puede recobrar más valor que el mismo objeto original, por ejemplo que la fuente, entonces son muchas cosas que empiezan a desplegar como de esas experiencias de vida y de lo que a veces los padres lo marcan en la vida de uno; entonces lo que yo ahorita le decía si uno pensara “ Ahii!.. es que falsificar es algo malo” pero pues mi mirada frente a eso es que veo la idea de otra manera.

LH: ¿y cuándo llega la idea de la identidad alterna de la   ilegalidad del objeto a transformarse en una pieza de arte y con un valor expandido? Cuando llega el punto de quiebre para que   una cosa sea otra cosa, que esa misma, sea siempre en su denominación de origen para que aparezca un punto de inflexión, para que la falsedad y la ilegalidad se convierta en legalidad en los términos del arte.

DG: Pues vea, a lo largo de mi vida… pues yo aprendí a hacer muchas cosas, también por esa vida hippie de mi papá, yo creo que eso que le hablaba ahorita de la falsificación es una de las tantas cosas, porque también en las andanzas con él desde muy pequeño siempre han sido con él, pues tuve una relación directa con la artesanía, con algo… pues que yo podría ver lo que es trabajar con las manos o vivir de lo que uno hace con las manos, pues entonces uno aprende a hacer una cantidad de cosas y con el tiempo yo empecé a estudiar artes y tuve toda una formación académica, como el protocolo académico dentro de la representación, la buena representación, la destreza técnica, pero yo veía que esas cosas que yo hacía aun correspondiendo a la solicitud del profesor a lo académico, pues uno a la larga yo no sé cómo que no había algo como de mi ahí. Ya fue con el tiempo que yo estaba para terminar la carrera y llega otro profesor a la universidad y nos cuestiona nuestro trabajo y ahí es donde me doy cuenta que lo que hacía en función de la academia pues no estaba correspondiendo a una necesidad personal, a lo que yo de verdad necesitaba hacer, yo recuerdo que los primeros trabajos empezaron a aparecer unos objetos pero le cuento que yo no sabía si eso era arte, si no era arte, es más es lo que menos me importaba, o tal vez ahora yo sigo pensando que si son o no son no es la pregunta fuerte, pues de hecho yo veo que hasta el medio los ha venido aceptando como tal, como arte pero fue en ese cuestionamiento en donde o correspondencia a lo que yo necesitaba hacer y quería hacer en función a esa cantidad de oficios y empiezan a aparecer esas series de trabajos de objetos que es donde yo si me veo, me reconozco .

LH: ¿Eso quiere decir que no hubo programación? simplemente un proceso natural, casi como una creación espontánea.

Artista: Si, es un proceso natural, pero claro está, no es un proceso natural aislado del conocimiento académico, porque claro el conocimiento académico ya empieza uno a fortalecer eso y no hacerlo de una manera como ingenua desprovista de intencionalidad, entonces yo creo que ese paso por la academia refina la   naturalidad en ese proceso, pues yo creo que se conjugaron de una manera positiva, pero no es nada como cosas forzadas…eso es lo que creo ….

LH: y. Hablemos del oficio de la mamá tenía alguno?

ADG: Es bien particular, ahí es donde confirmo que lo que uno es o el carácter que se forma no es una cosa que proviene de la nada, siempre hay unos orígenes y yo diría que la figura materna y paterna en gran medida pueden demarcar esas cosas, el caso de mi mamá es bien particular porque ella pues a razón de una serie de eventos de vida, a ella se le desencadeno una patología, yo con el tiempo veía que la casa cada vez empezaba a tener más y más cosas, con el tiempo me doy cuenta que ella era una acumuladora o lo que llaman también el síndrome de Diógenes, que es de acumular y acumular cosas, algunas cosas valiosas, pero también en gran medida una cantidad de cosas que pueden denominarse como basura, pues para uno de niños eso es un mundo de muchas cosas imagínese uno poder desbaratar, armar , yo creo yo desde pequeño me volví un experto en objetos, en como desarmar, como armar y en esa misma medida un desarrollo y una motricidad fina que hoy en día yo la veo reflejada en lo que yo hago, entonces yo creo que ese impase de vida de mi mamá también contribuyo significativamente a perfilar o a configurar en lo que se traducen mis ideas hoy en día.

LH: Muy bien hemos llegado a el estudio de Daniel Gómez, hoy es abril 18 de 2017 y realmente esto fue una conversación muy libre y espontánea antes de venir a afinar su curaduría para la próxima exposición en Plecto Espacio Contemporáneo el 27 de abril de este año.

 

27 enero, 2018 | Filed under Exposiciones.

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